El cuerpo incómodo nace de ausencias y silencios. Un cuerpo que aprendió a ocultarse. Un territorio vedado donde el roce era sospecha y la ternura un riesgo. No se conocen, pero comparten el mismo espacio: la piel, la temperatura, la transpiración, el peso de una mirada sostenida.
Entonces la masculinidad, despojada de certezas, se vuelve pregunta: ¿cómo es habitar un cuerpo sin temor?.
Fotografías y texto por Alejandro Carmona
Epílogo por Juan Solá
Diseño y maquetación por Martina Torres
Retoque fotográfico por Dalila Benini Uchitel
Laboratorio de color por Federico Vallejos
Impreso y encuadernado por Akian Gráfica




